Tarea nº4
Don Ponpeyo estaba muy enfadado con los del casino. Pues a los que él consideraba amigos suyos, le habían hecho emborracharse, para que una vez bebido, acudiera a la misa del gallo. Este hecho fue muy comentado en toda Vetusta, por ello se sentía humillado. Desde entonces ya no había acudido más al casino, sino que ahora solía pasear al anochecer y volver a su casa temprano. Desde el entierro de don Santos Barinaga, Don Pompeyo, se sentía enfermo. Además hizo que el médico le visitará. Somoza le dio muy poco tiempo de vida. Por ello, se presentaba el gran problema de convencerle para que recibiera los santos sacramentos. Su hija mayor le dijo que por amor a sus hermanas, a su madre y a ella que recibiera al sacerdote. Don Pompeyo extrañamente acepto, pero dijo que debía ser el Magistral quien le confesará. Cuando fueron a llamarlo, el Magistral se encontraba en cama muy malo, casualmente desde que no veía a la Regenta. Pero sin embargo se preparó y llamo para que le llevarán en coche a casa de Don Pompeyo, sin embargo antes de partir Teresina le dio una carta de Ana en la que decía que quería volver a seguir la religión. El Magistral se llenó de felicidad, mientras su madre estaba irritada al pensar que su hijo podía estar otra vez con Ana. Antes de ir a casa de Don Pompeyo, fue a casa de la Regenta quien se puso de rodilla y lloró, diciéndole que la personará y prometiéndole que saldría de nazarena y descalza como signo de fidelidad a él. A continuación acudió a casa de Don Pompeyo triunfante, a quien le dio los santos sacramentos y lo confesó. En Vetusta era la época de la Cuaresma y de la Semana Santa, don Pompeyo murió el Miércoles Santo. Toda Vetusta se quedó asombrada al ver a Ana de nazarena el Viernes Santo. Don Víctor de Quintanar estaba irritado al ver a su mujer allí, y le echaba la culpa al Magistral. Él, Quintanar dijo que prefería ver a su mujer en manos de un amante que en brazos del fanatismo, don Víctor pensaba que su mujer se estaba recuperando cuando vuelve a caer de nuevo, creía que su mujer estaba loca.
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