Voy
a analizar por separado el tema del amor romántico presente en El
estudiante de Salamanca y en La peña de los enamorados.
El
Estudiante de Salamanca cumple uno a uno todos los temas
románticos, y sobre todo, el amor. Un amor que casi está convertido
en religión. Hay un gran contraste en cuanto al tema del amor, ya
que pasa tanto por el amor exacerbado como por por el desgarro del
desamor. El
protagonista es el prototipo de personaje romántico: libertino,
valiente, provocador, varonil… No obstante, su conducta es
castigada con la muerte y la condenación eterna. Si comparamos el
personaje de don Félix con el Don
Juan
Tenorio
de
Zorrilla, siendo dos personajes muy parecidos en sus hábitos y
concepción narrativa, observamos que Zorrilla le salva gracias al
amor de de doña Inés; aquí, a pesar de que hay reminiscencias aún
de amor por parte de doña Elvira, don Félix se condena por su
obstinación. El tema romántico, el amor más allá de la muerte, es
uno de los motivos que mueven la narración.
La
ambientación también es romántica con esos seres de ultratumba que
danzan y cantan alrededor de los dos amantes. El espacio, un
cementerio con panteones abiertos, palacios desiertos… ayudan a
crear una ambientación tenebrosa y de misterio, acrecentada por ser
por la noche cuando sucede toda la acción. En contraposición, el
amanecer trae la serenidad y alegría a la ciudad.
Esta
obra tiene mucha similitud con el cuento de La
peña de los enamorados.
Los dos tratan el amor desgarrador, el amor más allá de la muerte,
la tragedia, la locura amorosa de los protagonistas. En este cuento,
dos enamorados huyen para estar juntos, hasta que al final tienen que
morir para no ser separados, quedando así su amor sellado para
siempre.
“Voy
a contarte un cuento, de amor y de desventura, que es como un
lamento, un sueño de locura.
Según
cuenta la leyenda, dos amantes perseguidos no quisieron ser cautivos,
y al subir a la montaña al fin quedaron rendidos.
En
lo alto de la peña, a punto de ser prendidos, sin tener otro camino,
se lanzaron al vacío, huyendo de su destino.
A
la sombra de la peña, como dos enamorados, la morilla y el
cristiano, duermen juntos en el río bajo el cielo antequerano.”
En
conclusión, son dos obras con todas las características románticas,
pero en el amor más concretamente, resaltan la pasión, la locura
(hasta la muerte) y el romanticismo exacerbado.
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