Don
Juan Tenorio es un truhan que no cree en Dios, y al que no le importa
manchar su nombre y mancillar su honra con tal de demostrar que es el
vencedor de la apuesta que ha hecho con Don Luis Mejía, demostrar,
en definitiva, que es un hombre ruin. Sin embargo, hay un hecho en la
obra que no encaja con el perfil de Don Juan: está enamorado de su
futura esposa, Doña Inés. De este modo, después de que Don Gonzalo
niegue la mano de su hija al protagonista, se desencadenan una serie
de hechos que culminan con la muerte del padre de la joven, lo cual
obliga a Don Juan a huir de Sevilla. Así las cosas, en la segunda
parte, que es la que más nos interesa, se nos presenta la vuelta de
Don Juan a Sevilla, concretamente al palacio que debió haber
heredado y que se ha convertido en un magistral cementerio en el que
descansan las personas a las que el protagonista ha dado muerte, así
como su progenitor y su amada. En los últimos actos pues, se nos
muestra el desenlace de la obra, un desenlace en el que abunda la
magia y el misterio: Don Juan va a morir en unas horas y por ello es
invitado por la sombra de su amada a que se retracte de sus pecados
para que Dios lo perdone y pueda reunirse con ella en la vida eterna
y así poder llevar a cabo su amor. Aunque en un principio el
protagonista se muestra reacio, cuando descubre que su tiempo está
acabando y que realmente podría reencontrarse con su amada, se
arrepiente de sus malas obras consiguiendo el perdón de Dios, lo
cual desencadena el final con tintes divinos en el que ambos amados
se elevan hacia la vida eterna entre luces y coros celestiales.
Así
pues, se trata de una obra teatral que se enmarca dentro de los
límites del drama romántico y que sigue la tradición del Don Juan
de autores como Molière o Tirso de Molina. Sin embargo, cabe
resaltar que esta obra tiene un carácter singular que estriba en el
siguiente hecho: es un drama en el que sus protagonistas acaban de
forma trágica, ya que fallecen, y aún así, se nos presenta un
final que no es del todo desgraciado puesto que estos han pasado a la
vida eterna donde podrán vivir su historia amorosa. De este modo, se
rompe con la tradición en la que el protagonista, como ocurre en El
burlador de Sevilla,
confiado en que Dios perdonaría sus pecados, acaba siendo arrastrado
al infierno donde paga por sus malas acciones.
En
conclusión, Don
Juan Tenorio de
Zorrilla, es un drama romántico original ya que parte de una
tradición y modifica su desenlace: el protagonista realmente se
arrepiente de sus actos ante Dios empujado por la fuerza del amor,
pues es la única forma que tiene para conseguir realizar su historia
amorosa junto a su amada, Doña Inés.
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