Analogía de Don Juan de Lord Byron y Don Félix de Espronceda
Ambos protagonistas inician la búsqueda del placer, exceptuando que el don Juan nunca ansía tanto en dichos placeres como don Félix. Don Juan es indeciso y pasivo, y le consiguen seducir; mientras que don Félix se muestra de forma opuesta a este.
El don Juan de Lord Byron está ambientado de manera contemporánea, antagónica al don Félix de Espronceda, pues, este se encuadra en la leyenda y la fantasía del medievo.
Cabe destacar, que Espronceda añade la forma narrativa indirecta en verso.
Algunas comparaciones influyentes de los versos, se pueden apreciar en estos ejemplos a continuación:
ESPRONCEDA-
"Den luz a la noche humbría
Tus ojos, que soles son... "
"Den luz a la noche humbría
Tus ojos, que soles son... "
El protagonista de Byron reclama su corazón a la amada, pero el de Espronceda se lo entrega, ya que Byron hace énfasis en la parte carnal de la amada y Espronceda alude a la parte psicológica de ella.
"En cuanto a ese espectro que decís mi esposa,
Raro casamiento venísme a ofrecer:
su faz no es por cierto ni afable ni hermosa,
mas no se figure que os quiera ofender."
En ambos prevalecen burlas, críticas destructivas y pesimismo.
"Y en mutuos abrazos unidos,
Y en blando y eterno reposo,
La esposa enlazada al esposo
Por siempre descansen en paz:
Y en fúnebre luz ilumine
Sus bodas fatídicas tea,
Es brinde deleites y sea
A tumba su lecho nupcial."

Se rebelan contra la sociedad, donde se refleja el claro pensamiento de humanismo experimental: la psicología humanista universal está contenida y desarrollada en forma filosófica, teórica y práctica en un conjunto de obras que la ponen al alcance de cualquier persona que se interese en ello. Se sostiene en un punto de vista a la vez existencial, fenomenológico, estructural, historiológico, energético y bio-psico-social. La psicología humanista universal se fundamenta en una interpretación explícita del ser humano, que podría sintetizarse en la siguiente definición: el ser humano es el ser histórico y biosicosocial que, en la búsqueda de su sentido, en la evitación del dolor y el sufrimiento, y en la aproximación a lo que cree que le dará su felicidad, no sólo transforma el mundo, sino que al hacerlo se transforma así mismo. Todo ello respecto a las necesidades de la vida, en situaciones concretas, y en un contexto de adaptación creciente o decreciente, energéticamente integradora o desintegradora, en el que no puede dejar de elegir ni de jugarse su destino en el aquí y el ahora y también en el más allá. El contenido y la fuerza de su creencia respecto al significado de la muerte, influye decisivamente sobre su actitud vital, su carácter y su capacidad de adaptación creciente.
Espronceda muestra una clara simpatía para el dolor y la misera, virtud que Byron ridiculiza en su obra. A Espronceda le falta la aguda jocosidad de Byron, respectivamente.
Asimismo, se obtiene similitudes con el Don Juan Tenorio de Zorrila, dado que, los tres protagonistas obtienen una impresión de sobrehumana osadía, de vigor varonil casi inverosímil.
Semejanza en algunos pasajes de la obra escrita por Zorilla: como por ejemplo, las ánimas en un ambiente de misterio.
El don Juan de Byron se muestra más cobarde ante lo misterioso, oponiéndose a los galanes de Zorrilla y Espronceda.
Zorrilla
"SOMBRA
No; mi espíritu, don Juan,
te aguardó en mi sepultura.
DON JUAN
(De rodillas.)
¡Doña Inés! ¡Sombra querida,
alma de mi corazón,
no me quites la razón
si me has de dejar la vida!
Si eres imagen fingida,
sólo hija de mi locura,
no aumentes mi desventura
burlando mi loco afán. "
Espronceda
"Segundo don Juan Tenorio,
alma fiera e insolente,
irreligioso y valiente,
altanero y reñidor.
Siempre el insulto en los ojos,
en los labios la ironía,
nada teme y toda fía.
Corazón gastado, mofa
de la mujer que corteja,
y, hoy despreciándola, deja
la que ayer se le rindió.
Ni el porvenir temió nunca,
ni recuerda en lo pasado
la mujer que ha abandonado,
ni el dinero que perdió."
Cabe destacar, la singularidad de la obra de Zorrilla, pues, se singulariza en un final apoteósico que no es propio del teatro romántico, que no se recoge en las demás obras comparadas anteriormente.
Zorrilla
Espronceda
¡Que era pública voz, que llanto arranca
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del pecho pecador y empedernido,
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que en forma de mujer y en una blanca
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túnica misteriosa revestido,
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aquella noche el diablo a Salamanca
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había en fin por Montemar venido!...
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Y si, lector, dijerdes ser comento,
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como me lo contaron, te lo cuento."
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