¿Qué tiene todo esto de romántico?, para comenzar, podemos mencionar ese tema fantástico-religioso, que puede verse claramente en este fragmento -además de en muchos otros-.
SOMBRA: Para ti;
mas tengo mi purgatorio
en ese mármol mortuorio
que labraron para mí.
Yo a Dios mi alma ofrecí
en precio de tu alma impura;
y Dios, al ver la ternura
con que te amaba mi afán,
me dijo: Espera a don Juan
en tu misma sepultura.
Y pues quieres ser tan fiel
a un amor de Satanás,
con don Juan te salvarás,
o te perderás con él.
Por él vela; mas si cruel
te desprecia tu ternura,
y en su torpeza y locura
sigue con bárbaro afán,
llévese tu alma don Juan
de tu misma sepultura.
En este fragmento de la obra puede verse como Doña Inés, ya fallecida, le habla a Don Juan de una especie de trato que ha hecho con dios, en el que la salvación de ambos depende de los sentimientos de él. En mi humilde opinión, con este trozo de la obra se puede mostrar en lo que se basará el desenlace.
Otra característica que podemos observar es esa obsesión por el honor que parecen tener los personajes, esto es algo que puede palparse en Don Juan desde el principio y por supuesto, no excluye al desenlace. Podemos observar esta tendencia en el siguiente fragmento:
DON JUAN Pretendo
que me deis una razón
de lo que ha pasado aquí,
señores, o juro a Dios
que os haré ver a los dos
que no hay quien me burle a mí.
Sin embargo, esta vez el orgullo y el honor no llegan al final, pues cuando llega el momento de la verdad, el momento en el que Don Juan está entre la salvación y el infierno, este se arrepiente y suplica de rodillas por la salvación.
DON JUAN ¡Aparta, piedra fingida!
Suelta, suéltame esa mano,
que aún queda el último grano
en el reloj de mi vida.
Suéltala, que si es verdad
que un punto de contrición
da a un alma la salvación
de toda una eternidad,
yo, santo Dios, creo en ti;
si es mi maldad inaudita,
tu piedad es infinita…
¡Señor, ten piedad de mí!
¿Qué tiene de extraño el desenlace de esta obra?, si contamos con que se trata de un drama romántico, el final de «Don Juan Tenorio» es bastante singular. El solo hecho de que Don Juan y Doña Inés hayan conseguido la salvación ya es bastante peculiar, pues los finales de las obras románticas suelen ser más fatalistas e incluso oscuros. Bajo mi punto de vista, en el desenlace reside la peculiaridad de la trama de la obra, leamos otro fragmento de este:
DON JUAN Clemente Dios, ¡gloria a Ti!
Mañana a los sevillanos
aterrará el creer que a manos
de mis víctimas caí.
Mas es justo; quede aquí
al universo notorio,
que pues me abre el purgatorio
un punto de penitencia,
es el Dios de la clemencia
el Dios de DON JUAN TENORIO.
En una obra del Romanticismo normal, Don Juan Tenorio habría pagado por sus pecados en el infierno y además de eso habría arrastrado con él a su amada, sin embargo, como ya he dicho anteriormente, este no es el caso.
Incluso la forma de tratar el tema del amor en esta obra también es algo peculiar, en este caso, el amor está presente en forma de salvación, pues esta la trae los puros sentimientos que tiene Doña Inés hacia Don Juan Tenorio, este amor es el que lleva al desenlace de la obra, eso es algo que puede verse perfectamente en el siguiente fragmento:
DOÑA INÉS Yo mi alma he dado por ti,
y Dios te otorga por mí
tu dudosa salvación.
Misterio es que en comprensión
no cabe de criatura,
y sólo en vida más pura
los justos comprenderán
que el amor salvó a don Juan
al pie de la sepultura.

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